La voz del ser, la gran olvidada

Es la voz de la valentía.
La que nace de la honestidad.
La que aparece cuando te muestras tal y como eres, sin expectativas, en coherencia contigo y desde el amor profundo hacia tu propio ser.

Durante mucho tiempo no fui consciente de que no sabía alzar la voz.
Yo gritaba… y al hacerlo perdía mi poder. Perdía la fuerza de mis palabras, la firmeza y hasta la coherencia.

Entonces me hice una pregunta:
¿Por qué me dicen que grito y me enfado cuando yo no lo siento así?

Empecé a observar mi cuerpo.
En clases de teatro tenía que proyectar la voz para que todos me oyeran… y descubrí algo sorprendente: no me oía ni yo. No proyectaba, simplemente gritaba. O desaparecía.

Gritar me irritaba la garganta.
Y al hacerlo, perdía fuerza. Perdía poder. Me desconectaba de mí.

¿Cómo había llegado a perder mi voz?

  • Por miedo.

  • Por callar, callar y callar.

  • Por no contrariar.

  • Por vergüenza.

  • Por estrés.

  • Por asumir creencias que no eran mías.

Comprendí que muchas de esas creencias heredadas habían construido un personaje que yo interpretaba sin haberlo elegido.
Y tomé una decisión: no iba a vivir desde un personaje que no me pertenecía.

Elegí recuperar mi verdadero sonido.
El sonido único de mi voz.
El que me hace ser quien realmente soy.

Hoy te invito a explorar la tuya:
¿Tu voz sale de la garganta… o del estómago?
¿La reconoces cuando la escuchas?
¿Te gusta cómo suena? ¿Juegas conmigo?

Y si se hace desde el juego y la diversión, la victoria está servida.

Te invito a compartir en nuestro post de Instagram el juego que más te ha inspirado este mes. Porque cuando reflexionamos juntas, el camino hacia el bienestar se vuelve más ligero, más colorido y más vivo.

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