El NO SÉ hace pequeño a quién lo dice, repetido a diario genera un gran NO SÉ. 

Ese NO SÉ qué válida para NO tomar responsabilidad de la vida, para no elegir cuando se está eligiendo, para seguir ignorando el gran engaño del NO SÉ.

Esa desconexión, ese no querer reconocer, ese no ver al ser escondido en lo más profundo del cuerpo sagrado. 

Ese SER que si sabe del NO SÉ, esa sabiduría innata que no sé puede enseñar ni aprender.

Cuando se es honesto con uno mismo empieza a fortalecerse el músculo del saber, eligiendo vivir desde la responsabilidad del ser.

He preparado un post en Instagram para abrir la conversación. Te invito a compartir allí tu opinión, tu experiencia o tu visión. Porque cuando reflexionamos juntos, el camino hacia el bienestar se hace más ligero y luminoso.

Hoy el juego es escucharnos, cada vez que nos oigamos NO SÉ, para salir del poco NO SÉ.

  1. Nos paramos.

  2. Respiramos profundamente.

  3. Nos preguntamos:  ¿Es esto verdad?

¿Jugamos juntos?

Y si se hace desde el juego y la diversión, la victoria está servida.

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