Soltar y dejar ir es un acto profundo de amor hacia una misma. Es aceptar, sin juicio y con gratitud, todo lo que fue y permitir que la vida siga su curso natural.
En ese gesto sencillo, logramos un estado de armonía y paz. Entretejiendo nuestras experiencias, coincidimos en la evolución: avanzamos dando, recibiendo, y abriendo espacio para que la conciencia se expanda.

El universo es energía en constante movimiento. Cuando soltamos desde la gratitud, sin resistencia, favorecemos su flujo y nos alineamos con la presencia del ahora.

Pero… ¿cuántas veces nos hemos negado ese espacio para que lleguen nuevas posibilidades?

Hoy te propongo un juego: hacer hueco para lo nuevo.

Empieza por lo visible, lo cotidiano: tu casa.
Revisa tus objetos, tu ropa, tus alimentos… y observa qué ya no te sirve, qué ya no vibra contigo.
Elige una prenda o un objeto y despídelo con ternura: agradécele lo que te dio, y suéltalo con alegría.

Siente la ligereza, la armonía y la libertad de dejar ir.
Porque cada vez que sueltas algo afuera, también haces espacio adentro.

 Y si se hace desde el juego y la diversión, la victoria está servida.

¿Jugamos juntas?


Te invito a compartir en nuestro post de Instagram el juego que más te ha inspirado este mes. Porque cuando reflexionamos juntas, el camino hacia el bienestar se vuelve más ligero, más colorido y más vivo.

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