Como cada mañana he empezado con un buen desayuno, amenizado con buena música para cuidar y mimar a mi cuerpo sagrado.
Saboreando el desayuno he viajado al jardín de los sentidos, a través de la magia de los aromas, el tacto y el gusto guiados por una música sugerente que evocaban imágenes de mí, bailando en armonía, fluyendo en el tiempo infinito del agua que corre por mi cuerpo, y que me conecta con mi ser para vivir la magia de la presencia.
Hoy jugamos a estar presente al comer.
Pon música tranquila, siéntate sin prisa y deja que tus sentidos te guíen: observa el color del alimento, siente su aroma, su textura, su sabor.
Permite que aparezcan imágenes, emociones o recuerdos, sin juzgar, solo observando.
Cuando termines, escribe brevemente lo que has vivido.
¿Juegas conmigo?
He preparado un post en Instagram para abrir la conversación.
Te invito a compartir allí tu experiencia o tu visión, porque cuando reflexionamos juntos, el camino hacia el bienestar se hace más ligero y luminoso.

