Las palabras se las lleva el viento

¿Has oído alguna vez esta frase?

Desde niña yo la escuché a mí madre, ella desconocía que las palabras eran poderosas.

Cuando oía esa frase mi imaginación veía palabras volando, donde las letras de colores, grandes, pequeñas como mariposas alegres se separaban iniciando un viaje sin destino y sin dejar constancia de su corta vida.

Nada me hacía sospechar que eso fuera mentira, pensándolo bien cuando salen por la boca no se ven y su sonido desaparece en pocos instantes era fácil creer que se las lleva el viento del olvido.

Hasta que un día leí "las palabras son varitas mágicas, crean realidad" o sea que no se las lleva el viento del olvido.

Rápidamente me puse antenas V de investigadora y me sumergí en los libros que me podían dar luz y conocimiento.

¡¡¡Victoria!!!! lo encontré es verdad, la palabra tiene poder, energía, intención, vibración y permanece en el tiempo. Y yo utilizando las palabras desde la ignorancia de no saber su gran poder. 

Ahí empecé a cambiar mi relación con ellas, desde una elección consciente que iba a cambiar mi vida.

Ahora estoy presente cuando hablo, no suelto la lengua sin más, escucho, pienso,  cada vez elijo mejor lo que quiero en mi vida, y a partir de ahí me escucho lo que he dicho y pensado porque se que las palabras no se las lleva el viento y son creadoras de mi realidad.

Hoy jugamos a escuchar nuestras palabras

Y preguntar ¿Esto es lo que quiero en mi vida?

Ejemplo: Vale la pena

¿Estoy es lo que quiero en mi vida?

Si no  quiero pena lo vuelvo a repetir 

Vale la alegría 

¿Juegas conmigo?

Y si se hace desde el juego y la diversión, la victoria está servida.

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