Hoy, en la escalera del edificio donde vivo, me crucé con un vecino.
Nos saludamos.
—¿Qué tal? —pregunto.
—Bien, tirando —responde.
—¿Solo tirando? —insisto.
—¿Te parece poco?
En ese instante observo su rostro, su postura, su cuerpo. Y comprendo algo:
está conforme con tirar.
Cuando una persona se conforma con “ir tirando”, deja de imaginar otras formas de vivir. El “tirar” se vuelve costumbre, automatismo, una frase heredada que repetimos como loros sin preguntarnos si realmente nos pertenece.
Yo también estuve ahí.
Tirando.
Hasta que fui consciente de que no quería seguir tirando con las con-formas de otros:
creencias limitantes, memorias heredadas, hábitos que no eran míos.
Decidí dejar de estar ausente en mi propia vida.
Ahí empezó algo distinto.
Empecé a hacerme responsable.
A estar presente.
A fluir.
A surfear las posibilidades que se abrían ante mí, dejando a los demás sus propias con-formas.
Hoy doy gracias a todos los métodos, experiencias y aprendizajes que me han llevado hasta aquí: del tirar al surfear.
Y te pregunto:
¿Tú vas tirando… o estás surfeando tu vida?
Hoy jugamos a escuchar los automatismos y cuestionarlos.
Una frase.
Un gesto.
Una costumbre.
¿Juegas conmigo?
Y si se hace desde el juego y la diversión, la victoria está servida.
Te invito a compartir en nuestro post de Instagram el juego que más te ha inspirado este mes. Porque cuando reflexionamos juntas, el camino hacia el bienestar se vuelve más ligero, más colorido y más vivo.

