¿Has mirado alguna vez a tu cuerpo como una máquina?
Hace algunos años, comprendí que mi cuerpo es una obra de arte.
Mi cuerpo se rompió, óxido y estropeo por tratarlo como una máquina hecha en serie, por seguir unas normas establecidas y tratar a mi obra de arte como a un enemigo.
Esa ruptura total hizo posible valorar y reconocer desde otro lugar a mi maravilloso cuerpo.
Al principio comencé a coquetear, mimar, escuchar y aliarme con el, paso a paso lo fui haciendo mío hasta integrarlo en todo mi ser.
¿Y que paso?
Volvió la coherencia, el bienestar y la salud volvió a brillar en mi vida, la vida con uVe.
Y la vida empezó a fluir de modo natural.
Y todo este proceso fue armonizado por la varita mágica del autoamor y autoconocimiento de la grandiosa obra de arte que es la creación de mi cuerpo.
Hoy jugamos a
- Observar el lenguaje del cuerpo:
- Que nos dice.
- Cómo se siente.
Observa y recuerda su lenguaje.
¿Juegas conmigo?
Y si se hace desde el juego y la diversión, la victoria está servida.
